Joan Miró y el surrealismo

Un texto de Armin Stalder

El artista Joan Miró (1893-1983), nació en Barcelona, tiene una fama internacional por su extensa obra surrealista.

El surrealismo es un estilo artístico que surgió en los años 20 del siglo pasado. Es un movimiento mental e intelectual.

Puede ser que este estilo fuera una reacción directa a la mejora de la técnica de la fotografía. ¿Por qué debería un pintor crear una obra de una persona o de un paisaje si una fotografía puede representarlos de manera real? Entonces, excepto el arte, buscaba una nueva forma de pintura. Ya era hora de inventar algo completamente diferente: el nacimiento del arte que retrata algo que no existe realmente.

Hablamos del arte abstracto, su capacidad de interpretar sueños o mundos quiméricos. Es decir, las ideas de Sigmund Freud sobre el inconsciente surgieron al mismo tiempo que el surrealismo. Este estilo permite, en comparación con otros estilos establecidos, elevar la reflexión del público a una dimensión desconocida anteriormente.

Habitualmente calificado como «pintura de niños», el surrealismo es posiblemente el estilo artístico más poderoso en retratar procesos inconscientes que están paseando en la mente del hombre. Lo que, según Freud, son deseos reprimidos.

Posiblemente, significa una huida de la realidad por motivos idealistas, lejos de un mundo en el que la tecnología, paso a paso, gana más influencia, donde los aspectos humanos pierden importancia, todo a causa de las necesidades políticas y económicas que dicta el mundo occidental. Ese es un punto crucial en la obra de Joan Miró, un testigo de la época de la guerra civil española.

Él defendía los valores humanos y era un artista con mensajes políticos en el contexto histórico, transmitidos a través de su obra, lo que incluye: motivos revolucionarios contra el franquismo o una obra sobre la sublevación de los estudiantes en París en 1968. Miró simpatizó con el movimiento que quería más democracia para toda la sociedad francesa. Su obra «Mayo 1968» fue un homenaje a esa lucha.

Miró despreció los métodos convencionales de pintura que correspondían a las ideas de la burguesía, y dijo en 1930: «Los surrealistas, como sabemos, decretaron la muerte de la pintura. Quiero el asesinato.» Miró siempre estuvo en contra de la comercialización del arte en general.

Sus elementos más utilizados fueron, por ejemplo: estrellas, lunas, flores, pájaros y mujeres, que evocan la fauna y la flora, la naturaleza, el hombre y el cosmos. Durante su carrera, Miró desarrolló su propio lenguaje artístico con colores y líneas claras, es decir, sus símbolos describieron sus sentimientos y sus estados de ánimo.


Dieser Text ist nicht publiziert worden. Er entstand während eines Aufenthaltes in Barcelona.

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